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Cuando hablamos de golf, una gran parte de la sociedad sigue creyendo que éste no es un deporte o que es un deporte sedentario, ya que el perfil asociado a él es de una persona de edad adulta o avanzada, que recorre el campo caminando o en buggy, sin embargo en los últimos años el perfil de los golfistas se ha ido transformando y junto con él los pilares de éste deporte.

 Hoy en día, puede observarse en los diferentes torneos profesionales y amateurs, una gran participación de jugadores jóvenes y de aspecto más atlético con respecto a generaciones anteriores por un lado y que los jugadores mayores son más delgados, flexibles y musculados, por el otro. Esto tiene una explicación.

Hasta los años 90, se creía que para llegar a ser un buen profesional de golf se necesitaban tres componentes:

  • Instrucción
  • Mental
  • Equipamiento

Pero desde que en 1996 irrumpió en escena Tiger Woods, este viejo triángulo ha sido reemplazado por un nuevo gráfico hexagonal, en donde la incorporación principal fue la del componente “Preparación física”. También otro componente que ha evolucionado significativamente ha sido el Psicológico.

El punto de vista hasta esa década consistía en que el golf era un deporte muy técnico y que el juego dependía básicamente del material que se utilizaba, pero a partir de este momento y debido a los éxitos de algunos jugadores top como Tiger Woods y David Duvall quienes incorporaron la preparación física éste ha ido cambiando.

El entrenamiento físico en el golf, gracias a la investigación y evidencia científica, se ha convertido en un componente vital para todo jugador, no sólo porque se ha demostrado su eficacia para mejorar el rendimiento, sino también para evitar lesiones.

Además, se ha demostrado que muchos errores técnicos están condicionados por restricciones y/o limitaciones musculares y/o articulares y no podrán erradicarse hasta que éstas no se reestablezcan a través de un programa de entrenamiento físico que incluya ejercicios correctivos.

Volviendo al paradigma sobre los que algunos aún se posicionan, de que el golf no es un deporte, me gustaría mencionar que para golpear una pelota de golf de forma consistente y efectiva durante 18 hoyos, se requiere una mezcla intrincada de fuerza, potencia, estabilidad, movilidad, flexibilidad, coordinación y resistencia.

Si un golfista carece de un nivel óptimo de alguna de éstas capacidades, no sólo se podrá ver afectado su rendimiento, sino que se incrementará la susceptibilidad a sufrir lesiones crónicas, no olvidemos que dada a la naturaleza repetitiva del swing de golf el jugador está más predispuesto a lesionarse si algún eslabón de su estructura está débil.

Por todas estas razones y por los grandes resultados de muchos jugadores que en los últimos años han incluido a la preparación física como elemento clave en su entrenamiento integral, ha ido cobrando cada vez más peso la importancia de realizar un programa específico que incluya trabajo de Movilidad (flexibilidad) y Estabilidad (CORE), bases fundamentales para un efectivo y seguro trabajo de Fuerza y Potencia, imprescindibles para el golpeo, fortalecimiento cardiorrespiratorio y un trabajo preventivo y/o correctivo para los desequilibrios posturales y/o musculares, todo ello adaptado a cada jugador y supervisado por un profesional.

Así que ya sabes, si eres uno de ello, ¡a entrenar!

Y para que te vayas animando, mira el siguiente vídeo y practica los ejercicios para la pérdida del ángulo.

Más información sobre entrenamientos personalizado para golfistas en rhpersonaltrainers@reservadelhigueron.com

Jésica Reyes –  Entrenadora Personal / Profesora de Educación física